martes, 12 de febrero de 2019

Alucinaciones hipnagógicas

Alucinaciones hipnagógicas: qué son y de qué pueden ser síntoma

as alucinaciones son todas aquellas percepciones que a pesar de no basarse en estímulos reales, nos hacen ver, oír, o incluso sentir por el tacto. En el caso de las alucinaciones hipnagógicas estas se dan durante la noche, y no están directamente relacionadas con trastornos de tipo orgánico.
En el presente artículo revisaremos el concepto de este tipo de alucinaciones, así como sus causas y características más relevantes en cuanto a sus síntomas, que suelen presentarse mientras tratamos de conciliar el sueño.

Las alucinaciones hipnagógicas tienen la particularidad de que ocurren únicamente durante el proceso transitorio del estado de vigilia al de sueño, específicamente en primera y segunda fase del sueño (MOR). Esto quiere decir que suceden cuando nos encontramos tratando de conciliar el sueño durante la noche.
Es frecuente que estas alucinaciones guarden relación con experiencias vividas por el sujeto durante el día anterior, y las más comunes son de carácter auditivo y visual. Pueden ser alucinaciones de cualquier tipo; visuales, auditivas, gustativas, olfatorias, o incluso táctiles.
Por lo general ocurren en las etapas jóvenes del desarrollo, cuando el sujeto se encuentra en la infancia y durante la adolescencia. Son menos frecuentes durante la edad adulta, donde en condiciones naturales, lo normal es que hayan desaparecido por completo. Sin embargo pueden existir excepciones, en cuyo caso podrían considerarse como indicadores de patologías neuróticas o psicóticas.
Este tipo de alucinaciones son, en muchos de los casos, la explicación a las “experiencias paranormales” que algunas personas manifiestan haber sentido durante horas de la noche, en las que trataban de conciliar el sueño.
No deben confundirse con las alucinaciones hipnopómpicas, las cuales ocurren durante el proceso de transición entre el estado de sueño al de vigilia, es decir, son exactamente lo opuesto a las hipnagógicas.
También podría suceder que el sujeto sepa que lo que está sintiendo en ese momento no es real; en tal caso, se trataría entonces de una pseudoalucinación.
Esta clase de alucinaciones suelen presentarse de manera aislada en las personas, dependiendo de la etapa del desarrollo en que se encuentre el sujeto. Como ya hemos mencionado anteriormente, son comunes en la infancia y adolescencia, momento en el que los seres humanos aún no poseen instaurado en su totalidad el pensamiento lógico-racional, y el que prevalece todavía es el pensamiento mágico-religioso.
Durante estas etapas jóvenes de la vida, esas alucinaciones pueden atribuirse a aquellas fantasías y creencias propias de las respectivas edades (entres los 6 y los 17 años).
En los casos más repetitivos, cuando estas alucinaciones se repiten con frecuencia, podrían ser ocasionadas con algunos trastornos específicos del sueño. Por ejemplo, la conocida parálisis del sueño.
Si ocurre que la intensidad de las alucinaciones hipnagógicas es más severa, podría ser uno de los síntomas de narcolepsia (sueño excesivo durante el día). Sin embargo, este tipo de alucinación no se considera patológico cuando ocurre de manera aislada.
En la vida adulta se podrían presentar una vez sin que se consideren como indicador de algún trastorno. Si por el contrario, si la prevalencia es significativa, exactamente en los casos donde ocurren a lo largo de un mes prolongadamente, se debe acudir al especialista (neurólogo o psiquiatra).
El médico será quien realice las pruebas necesarias para detectar el posible origen de las alucinaciones. En circunstancias normales, estas experiencias no duran más de veinte segundos, y al despertar el sujeto, este no suele recordarlas.
La prevención de estas alucinaciones pasa por tener en cuenta varios factores relativos al origen de las mismas, lo que significa que se debe haber determinado qué es lo que las ocasiona para proceder a prevenirlas de una manera específica para cada circunstancia.
Comencemos por las causas más comunes: el exceso de cansancio provocado por no tener adecuadas rutinas de sueño. Cuando esta es la causa, lo que se recomienda es distribuir mejor el tiempo.La idea es que puedas irte a dormir a una hora prudente y conseguir un sueño reparador de entre 6 y ocho 8 (en el caso de los adultos).
La ansiedad y el consumo de algunas sustancias también puede generar estas alucinaciones nocturnas.
Particularmente, cuando la causa es la ansiedad, las técnicas de relajaciones antes de dormir funcionan bastante bien. Estas incluyen formas de respiración específicas para disminuir los niveles de ansiedad y poder conciliar el sueño de mejor forma.
En lo relativo al consumo de determinadas sustancias, la prevención pasa por abandonar dicho consumo, o de lo contrario las alucinaciones hipnagógicas persistirán o incluso podrían intensificarse dependiendo de cuál sea la sustancia o si la persona pasa a consumir alguna otra que tenga un efecto más potente para su organismo.
Por último, cuando las alucinaciones hipnagógicas son producto de algún trastorno del sueño, entonces su tratamiento y prevención pasan por los mismos del trastorno específico que esté padeciendo el sujeto.


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